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  • Foto del escritorPablo Petruccelli

René "Cocodrilo" Lacoste

Durante una visita a los Estados Unidos, René Lacoste, integrante del equipo francés de Copa Davis, quedó fascinado por una maleta de piel de cocodrilo de un escaparate. El capitán de su equipo le prometió que la maleta sería suya si ganaba un partido. Lacoste perdió, pero sus compañeros comenzaron a llamarle "Cocodrilo". Había nacido un icono de la moda y el deporte...



René Lacoste tenía un talento excepcional tanto para el tenis como para los negocios. Ganó 7 Grand Slams entre 1925 y 1929: 3 Roland Garros, 2 Wimbledon y 2 US Open, pero su carrera se vio truncada de manera repentina debido a una tuberculosis. En 1930 el tenis perdía a un campeón, pero el mundo ganaba a un extraordinario empresario e inventor.


Tras el "incidente" del cocodrilo en Estados Unidos, en 1928, un amigo le dibujó el famoso reptil, y a René le gustó tanto que mandó bordarlo en las chaquetas con las que saltaba a la pista. Desde aquel momento Lacoste y cocodrilo fueron inseparables. Y cuando se retiró decidió utilizar aquella imagen como símbolo de su marca.


En 1933 Lacoste fundaba, junto al empresario textil André Gillier, propietario de la mayor firma francesa de fabricación de prendas de punto, "Chemises Lacoste", en la ciudad de Troyes al noreste de Francia,


Pero Lacoste quería hacer algo diferente. Quería que las prendas para jugar fueran mucho más cómodas. Así que Lacoste creó unos polos en tejido de punto ligero de algodón con una textura similar a una malla que los hacía transpirables, algo ideal para combatir el calor en las pistas. Además acortó las mangas de las camisetas de tenis para hacerlas mucho más cómodas.



Probó hasta 11 prototipos hasta llegar a la versión definitiva de su legendario polo. El número 12 fue considerado el perfecto. Había nacido un icono.


La marca comenzó a crecer hasta que en 1952 tuvo el empuje definitivo gracias a que el presidente Eisenhower vestía los polos de Lacoste para jugar al golf, lo que provocó que su polo llegara también a la calle como símbolo de elegancia y exclusividad.


René Lacoste continuó innovando: En 1958 creó unas zapatillas para jugar al tenis, en 1963 revolucionó el deporte con la raqueta de acero, en 1964 inventó el amortiguador de cuerdas para la raqueta... Inventar era un modo de vida para él. Hasta su muerte registró más de 30 patentes no solo en tenis, también en sectores como la industria, la aeronáutica, el automóvil o el textil.


Tras ser diagnosticado de cáncer, se retiró a San Juan de Luz, cerca de la frontera con España, en Irún, donde pasó sus últimos años hasta su fallecimiento el 12 de julio de 1996.


"Inventor debería estar en mis tarjetas de presentación. ¡He estado inventando toda mi vida!" - René Lacoste.

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