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  • Foto del escritorPablo Petruccelli

Una mirada simple sobre la Argentina



El Ombo: unidad de medida del orden, la prolijidad. Un Ombo equivale a una situación armónica, es el equilibrio, el estado natural de las cosas. Las sub unidades como el miliOmbo, el céntiOmbo y el deciOmbo se utilizan en situaciones de extremado orden (como el que persiguen los obsesivos compulsivos). Es un estado comatoso.

Cuándo comenzamos a hablar de desorden debemos utilizar el DecaOmbo, el HectOmbo y por último el muy popular para los argentinos KilOmbo.

Un KilOombo es mucho desorden, es piquetes en las calles, es políticos corruptos, es incapaces en áreas críticas de gobierno, trenes y micros que chocan por falta de control, incendios y muertes en recitales de rock y fiestas electrónicas. Si ya es difícil armar un KilOmbo más difícil es mantenerlo, pero a fuerza de años de entrenamiento en que se acostumbró a que el estado debe entragar subsidios varios y no oficiar como organismo de control, se entrenó a los mas desprotegidos en el ocio, en la deseducación y la desinformación profundizando asi su desprotección. Y, con una convocatoria quincenal de adoctrinamiento (el equivalente a los outside meeting de las empresas), se los convence de que ese es su destino, que están para eso, que jamas van a acceder a otra cosa. Esa es la constante, se los mantiene en una especie de "Guardia Pasiva" mientras los lideres afanan y se los llama a actuar cuando los están por descubrir. (Allí los llamaran a defender toooodas las conquistas logradas).

Ojo!! Que para que esto funcione, los subsidios no deben alcanzar para mucho, no sea cosa que se eduquen, se informen. Las viviendas nunca llegan (es la zanahoria que siempre esta a 20 centímetros de la nariz y nunca se alcanza) o les dan las viviendas pero no las escrituras y la comida, la justa para subsistir y el discurso es que los ricos son los opresores, son los que no permiten que crezcas. Veo gente que desde una calle de barro recién inundada por la ultima llovizna dice que tal o cual político le devolvió la dignidad, y así sigue, sin asfalto, ni cloaca, ni agua potable, eso si, tiene cable que le dio una empresa privada por una luca por mes y zapatillas Nike compradas en una feria ilegal bancada por el mismo político.

Nos acostumbramos al KilOmbo, con una parsimonia ovina aceptamos todo. El KilOmbo para los argentinos paso a ser la medida de lo normal. Cerca de 12 presidentes constitucionales (los otros no cuentan) avalaron el crecimiento y la toma de terrenos. Uno de los ejemplos mas representativos es la Villa 31, y hoy, en lo que nos hicieron creer que es un acto de buena gestión están legalizando esa usurpación, cuando hay laburantes que no pueden siquiera alquilar un departamento en Soldati y optan por mudarse a GBA hay otros que se hacen una casa a metros de libertador y Ayacucho. Una escupida en la cara de los laburantes. Ese es el mensaje.

Un país donde ser bueno es ser "boludo" (es bueno, pobre- es una frase muy escuchada) mientras que el triunfador, el que tuvo un logro, una buena jugada o el conseguir un laburo bien pago se premia con un -que hijo de puuuuuta.

Hace unos años, a raíz de un acierto que tuvo, le dije aún amigo uruguayo, -que hijo de puta!! y casi me caga a piñas, no me daba la lengua para explicarle que lo estaba elogiando.

Otro amigo, ante mis quejas me regaló esta frase, "vos querés ser un suizo en Argentina". Gran descripción, pero yo no quiero ser un suizo, quiero ser un argentino.

Vivimos en un estado natural de KilOmbo que se acepta porque pesa sobre nosotros la amenaza de un MegOmbo (equivalente a 1000000 de Ombos o a 1000 KilOmbos) MegOmbos que en cada momento fueron burdamente provocados por la oposición, luego gobernante (Yo recuerdo 1989 y 2001, aunque debe haber habido otros).

Que hacemos? Para comenzar, respetar velocidades máximas y semáforos, pagar impuestos, no tirar papeles en la calle, no contaminar el aire y el agua, no colarse en las filas, en definitiva respetar al otro. Lo normal en los países que se miden en Ombos (no mas de 15 Ombos), ese es el comienzo. El paso siguiente será premiar la cultura del trabajo, del estudio. Y, porque no, encerrar a quienes delinquen.

Alguien rápidamente saltará y dirá, pero, se está estigmatizando a los pobres. Y yo contesto, los pobres que delinquen ya están presos. Hay que castigar a los ricos que delinquen y no están presos, los ex y actuales gobernantes y jueces, el que anduvo a 200 Km/h por la 9 de julio, al pibe del country que atropello en la ruta al laburante, al que voló una ciudad para borrar las evidencias de un contrabando de armas, políticos que no laburaron de otra cosa que de politicos y son grandes empresarios hoteleros y tienen millones de dolares en efectivo y otros tantos. Los pobres se pueden acostumbrar a ir presos pero será intolerable para los ricos y aleccionador para todos. Los honestos nos levantaremos todas las mañanas con la idea de que se estamos yendo por el buen camino y los deshonestos simplemente estarán preocupados.

Parece simplista pero seria un buen comienzo.

No aspiro a que les haya gustado solo quiero que ITBlog! los haya acercado a la verdad universal y ,después de esta entrega, nuestro país retome su camino al primer mundo. JA!

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