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  • Foto del escritorPablo Petruccelli

Una lección de creatividad y estrategia



Un día cualquiera un hombre con un aspecto muy desaliñado ingresa a la casa central de un reconocido banco internacional. Su aspecto era el de un pordiosero. Un empleado de seguridad se interpone y le informa que no puede ingresar, y que el banco se reserva el derecho de admisión.

- Tengo que hacer una operación financiera -dijo en hombre andrajoso

- JAJA ¡! ¿Qué tipo de operación?

- Un deposito -respondió el hombre

Como la charla iba subiendo de tono, y comenzaba a arremolinarse gente alrededor, se acercó un gerente de la sucursal para interiorizarse.

- ¿Qué sucede caballero? ¿En que podemos ayudarlo?

- Tengo que hacer un depósito y este señor no me deja -explica el pordiosero

- Verá, este banco tiene sus normas, para abrir una cuenta debe hacer un deposito mínimo de $ 1000. -le asesora el gerente

- No hay problema

- Entonces siéntese en ese sector y aguarde a que lo llamen.

El pordiosero aguarda pacientemente. Lo llama un oficial de cuentas que le explica todos los requisitos para la apertura de la cuenta (incluido el de depositar los $ 1000). El pordiosero entrega su DNI, certificación de domicilio, Certificado de buena conducta expedido por Policía Federal, referencias comerciales, referencias de otros bancos, de hecho ya tenía preparadas las fotocopias. El oficial de cuentas de dice entonces:

- ¿Tiene los mil pesos para depositar?

- De hecho, voy a depositar ciento cincuenta mil dólares -Responde el pordiosero

- Muy bien (responde sorprendido el empleado)

El empleado recibe el dinero que el andrajoso personaje traía en su raído morral, lo lleva hasta la caja y da instrucciones que lo controlen bien.

Estaba todo en orden, por lo que le entrega un recibo y lo saluda, ya con otro respeto.

Al día siguiente, regresa el pordiosero; esta vez el guardia le abre la puerta y lo saluda con mucha cordialidad, el oficial de cuenta al verlo entrar se levanta de su escritorio, se acerca, le estrecha la mano y le pregunta:

- ¿Viene a retirar el dinero?

- No, quiero hacer otro depósito, en este caso trescientos veinte mil dólares.

- Bien -responde asombrado el empleado

Luego de concretada la rutina administrativa lo despide con un apretón de manos y lo acompaña hasta la puerta.

Dos días después regresa el pordiosero, ya en este caso el CEO del banco enterado de los movimientos realizados por este peculiar personaje y movilizado por la curiosidad, pidió ser informado cuando regresara. El pordiosero hace un deposito de doscientos mil dólares en su cuenta cuando se le acerca el Gerente:

- Buenos días mi amigo !!!

- Como le va (responde el pordiosero)

- Verá, nuestro CEO quiere conocerlo, tendrá usted un momento?

- No ha problema

El gerente lo acompaña a los ascensores, suben hasta el piso 23 del edificio, entran a un despacho donde una secretaria los invita a ingresar a un despacho muy grande, lujoso y con vista al río. Había un escritorio enorme pero el CEO, un hombre distinguido, de unos 45 años, canas en las sienes y traje oscuro lo invita a pasar a una especie de living con sillones de cuero negro y una mesa baja de vidrio y mármol travertino. Le hace un ademan de sentarse y le dice:

- Por fin lo conozco….

- Carlos, puede llamarme Carlos

- Carlos, mi nombre es Robert Hardy II y soy el Presidente de este banco, habitualmente no me relaciono con los clientes pero debo reconocer que su caso me dió mucha curiosidad.

- Porqué?

- Carlos, ud. comprenderá que no muchos clientes particulares depositan (Consulta su notebook) seiscientos setenta mil dolares en una semana. Espero que no lo tome como un atrevimiento pero, a que se dedica?

- Apuestas

- Perdón?

- Apuestas

- Bingos, Hipódromos, Casinos, creí conocer a todos los empresarios de ese rubro. Que establecimientos posee?

- Ninguno, solo hago apuestas.

- Perdón? usted es apostador? Y como gana tanto dinero? Que tipo de apuestas hace?

- Apuestas personales y gano mucho dinero porque siempre gano.

- Siempre gana (ríe el Banquero), como es eso?

- Por ejemplo, le apuesto cien mil dolares a que usted, la semana que viene tendrá hemorroides

- JAJA!!, Imposible, casualmente me hice un chequeo el mes pasado y estoy perfecto, ademas me cuido en mi alimentación, realizo ejercicios...

- Como quiera, usted la semana que viene tendrá hemorroides

- Lo dice en serio? Y, como se que me va a pagar?

- Ud. lo dijo tengo mas de seiscientos mil dolares en su banco. Solvente soy

- Entonces es un trato, hoy es martes, si el martes que viene yo no tengo hemorroides ud. me paga cien mil dolares

- Va a tener, y en tal caso ud. me pagará a mi

- Es un trato (Y se estrechan la mano)

Durante esa semana el banquero estuvo preocupado, no podía entender como pero presentía que esa persona realmente siempre ganaba. Ajustó su dieta al máximo, realizó ejercicios y se efectuó controles médicos buscando minimizar cualquier posibilidad. Fue una semana larguísima, tanto que temió que se le produjeran hemorroides por el estrés. Y al fin llego el martes y, a la hora acordada 10.30, el pordiosero, en esta oportunidad un poco mas prolijo (cabello y barba recortada, ropa un poco mas limpia y planchada) llega acompañado por una persona.

- Como le va Carlos?

- Como esta Robert? Contesta el pordiosero

- Lamento informarle que estoy perfecto, por lo que tendrá que pagarme.

- Tendremos que constatarlo-responde Carlos

- No comprendo, como que tendremos que constatarlo?

- Ud. no pensará que voy a darle cien mil dolares sin verificarlo

- Y como piensa verificarlo?

En eso, el pordiosero comienza a colocarse un guante de latex, mientras le dice:

- El Sr. que me acompaña es el Dr. Juan Martín Rodriguez Menditegui, un reconocido escribano y es quien le dará un viso legal a este trato. Por favor bájese los pantalones.

- USTED ESTA LOCO, NO CREERÁ QUE….

- En tal caso usted tendrá que pagarme.

- Pero…

- Sin peros, Robert, no nací ayer

El banquero comprendió que si quería cobrar debía someterse a la prueba. Cerro todas las cortinas del despacho. Trabó la puerta de entrada, bajo sus pantalones y se inclinó sobre su lujoso escritorio.

El pordiosero introdujo su dedo medio hasta el fondo, todo duro aproximadamente dos minutos.

- Parece que es cierto, no tiene hemorroides. Escribano, lo certificó?

El escribano, visiblemente molesto, asiente con la cabeza

- Se lo dije - responde el banquero


Dejan ir al escribano y continúan hablando.

- Bueno, continuó el pordiosero (tomó una chequera) aquí le extiendo un cheque por el importe de la apuesta, es de su banco, confía, verdad? -le dijo socarronamente

- Por supuesto que confío Carlos (Contesto el banquero con una sonrisa enorme), pero, puedo preguntarle algo?

- Dígame

- No era que ud. siempre ganaba?

- Siempre gano

- No hoy (se mofa el banquero)

- Mire, yo le aposté al escribano que se acaba de retirar un millón de dolares a que le metía un dedo en el culo a Robert Hardy. Como verá, siempre gano. Esta tarde vengo a hacer el deposito, y gracias por su atención.

MORALEJA: Ganar y Perder son conceptos dinámicos, todo depende del momento y los objetivos planteados.

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